Por: María Alejandra García Henao
Correo: aleja_0805@hotmail.com
El jueves 18 de septiembre
Brillith llegó a clase puntualmente. Su primera clase era física y todo parecía
normal pero faltando solo unos minutos para terminar su segunda clase del día, Brillith
salió del salón y fue directamente a la cancha de básquet; allí la vieron con
un arma e inmediatamente les avisaron a los profesores y al rector del colegio,
que posteriormente dio aviso a las autoridades. Su Directora de grupo, Doris, temblando le pedía
que bajara el arma, el rector del colegio hizo lo mismo con un megáfono pero Brillith
no entendía razones. A esa hora del día no había estudiantes circulando fuera
de los salones de clase pero un profesor tocó el timbre y todos se dirigieron
hasta la cancha para ver lo que pasaba. Cuando llegaron las autoridades con
ambulancias y psicólogas de Bienestar Familiar, estos trataron de persuadirla
mientras que algunos alumnos solo le cuestionaban si tendría el valor para
disparase. Los psicólogos pudieron llegar hasta ella con chalecos antibalas
pero cuando estos se estaban acercando lo suficiente, Brillith tomó la decisión
de colocar el arma en su estómago y accionar el gatillo, poniendo fin a su
vida.
Aquel 18 de septiembre me
levante normal para ir a clase. Brillith era mayor que nosotros y siempre nos
guiaba a tomar el refrigerio pero ese día la vi salir antes de que acabará la
segunda hora de clase, me pareció extraño pero no le preste atención, no sabía
que aquel acto podía tener un desenlace tan doloroso. Después de un tiempo sonó el timbre y todos
quedamos confundidos porque todavía no era la hora de salir de clase. Cuando
nos dirigíamos a ver qué pasaba, vi a Brillith parada en la mitad de la cancha con
una pistola en la mano, se veía nerviosa caminando por la cancha. Los
profesores le decían que no lo hiciera, que pensara mejor las cosas. Entre
nosotros se sentía la tensión y el miedo, personalmente esperaba que Brillith escuchara
a la profesora Doris y no se disparara pero en el momento menos esperado sonó
un disparo y la vi caer. Todos mis compañeros gritaron y corrieron hacia la
salida pero yo no pude, solo me quede congelada en mi sitio y vi como los para-médicos la sacaban del colegio y la montaban a la ambulancia pero ya era muy tarde, Brillith había muerto.
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